sete

Sete

ITALIA LAZIO

Martina, Emiliano y Arcangelo

Pueblo Priverno

Año de fundación 2013

Hectáreas cultivadas 3

Varietales Ottonese, Moscato Bianco, Malvasia puntinata, Cesanese, Sangiovese, Nero Buono

Tipos de suelo Limo, Arcilla, Caliza

Sete en italiano significa “sed”. La misión de Sete es precisamente saciar nuestra interminable y creciente sed de vinos vivos, vibrantes e intrépidos que hablan al corazón y al alma del terroir, la singularidad y la pasión. Sete Project, curiosamente, nace de la pasión por la cerveza y muchas tardes en el pub local de dos amigos de la infancia, Arcangelo y Emiliano.

La pasión por la cerveza pronto se transforma en una historia de amor con el vino natural después de que Emiliano pasa dos cosechas en 2010 y 2011 trabajando con el pionero del vino natural Gianmarco Antonuzi de Le Coste di Gradoli. Durmiendo y comiendo en el viñedo y en plena simbiosis con los vinos, Emiliano encontró el camino vin-naturista y comenzó un hermoso viaje con su compañero Arcangelo.

El proyecto Sete nace en Priverno, en la región de Lazio, en el centro de Italia, a unos 100 km al sur de Roma, a medio camino entre la Ciudad Eterna y Nápoles. Situada entre la sierra de Monti Lepini y el Parque Nacional del Circeo, precisamente en el valle del río Amaseno, Priverno se encuentra en una zona con una antigua y rica tradición agrícola, que en las últimas décadas ha visto muchos viñedos, incluso viejos venerados, explantados o abandonado.

Esta área del sur de Lazio es una tierra floreciente rebosante de biodiversidad y rica en granjas de búfalos que producen mozzarella y productos locales como broccoletti, alcachofas y aceitunas Itrana. Sin embargo, todavía sobreviven pequeños viñedos, a veces cuidados por agricultores locales ancianos y, a veces, semi-abandonados, fortalecidos por hierbas espontáneas, flores de árboles frutales y plantas aromáticas.

Sete comenzó a comprar uvas o alquilar viñedos viejos de los agricultores locales ancianos, que también son un tesoro de sabiduría agrícola perdida, siempre trabajando la tierra con los estándares naturales más estrictos. Las uvas que eligen para trabajar son expresivas locales, como Otonesa, Cesanesa, Moscato Bianco, Nero Buono, Bonamico y Malvasia Puntinata. No hay enólogos ni enólogos externos y los vinos se caracterizan por sabores explosivos, impulsados ​​por el terroir, acidez, sapidez y una potabilidad asombrosa.

Cada año, los vinos reflejan la añada y la interpretación de Arcangelo y Emiliano. No hace falta enfatizar que, además del trabajo estrictamente natural en el viñedo, los vinos solo ven fermentación salvaje, sin técnicas de vinificación invasivas, sin clarificación o filtración y sin azufre añadido.

LOS VINOS DE Sete

Registro mayoristas